Cómo trabaja

En una sesión de Watsu el cuerpo es movido y estirado, liberando bloqueos energéticos, al tiempo que las emociones atrapadas se van disolviendo en el agua.

Las suaves torsiones e inclinaciones ayudan a aliviar la presión que una rígida columna vertebral puede ejercer sobre los músculos y nervios, eliminando así cualquier disfunción que esta presión puede estar causando a los órganos alimentados por estos nervios

Una sola sesión ayuda a reducir la tensión muscular y aumenta el rango de movimiento. Los movimientos en el agua proporcionan un estiramiento suave en todos los rangos de la columna vertebral y las extremidades, mientras que las articulaciones se descomprimen.

Tener el cuerpo sumergido en el agua, permite aprovechar el estado de ingravidez para liberar los músculos y articulaciones. El contacto con el agua genera entonces una libertad de movimientos que hace que esta técnica de masaje sea una de las más relajantes que existe.

El agua libera el peso de las vértebras, permitiendo a la columna vertebral abrirse y moverse libremente.

Gracias a la suspensión dinámica en un medio fluido y a las maniobras llevadas a cabo por el terapeuta, las articulaciones pueden volver a reencontrar la libertad de movimiento en todas direcciones y la musculatura suelta las tensiones acumuladas.

El tratamiento que se ofrece al cliente se apoya en posiciones codificadas que minimizan la superficie de contacto con el terapeuta, dejando al cuerpo la máxima libertad de movimiento.

El paciente es sostenido constantemente en todas las fases, siempre con la nariz fuera del agua. Los momentos de quietud se alternan con movimientos rítmicos y fluidos, que liberan al cuerpo en formas imposibles estando en tierra.

El agua tibia relaja los músculos y apoya la columna vertebral. Los efectos incluyen un muy suave, pero profundo estiramiento y la liberación de las restricciones musculares y articulares, junto con un estado de relajación profunda, que estimula la liberación del estrés y las tensiones.